Caída libre hacia la calma

Metallica no es una banda que me guste, salvo unos temas, pero una vez le hice una promesa a mi papá cuando estaba en coma muriéndose. Es curioso que desde chiquita desconfío del sentido de las promesas. Veo tan lejano el cumplirlas y cambia tanto todo en el camino que, sencillamente, me pregunto si son una buena idea. Pero esa vez prometí con todas mis ganas, prometí en un acto de demostración desesperado y dije palabras que contaran cariño y lancé miradas repletas de reconocimiento. Este, el día que lo ví, finalmente, preso del oxígeno, atado a la esperanza de otrxs, siendo puro espíritu en un cuerpo sin máscaras, di el salto entre mis emociones y la realidad. Cuando se estaba deteriorando me negaba a aceptarlo pero ese día me tomé una revancha. Tal vez con la ventaja de la no respuesta y con el rigor de los últimos latidos salté, así de imperfecta, hacia esa comunicación que hoy le deseo a todxs. Desaté mis memorias en caída libre hacia la calma. Hablé y hablé y hablé en una sala de hospital hasta que sentí que había terminado y salí por la puerta para no volver. Me tomé hasta el último minúsculo sorbo. Le nombré los detalles que para mí lo volvían un ser hermoso y todo eso que me hacía sentir en posición de agradecerle. Lloré y reí y engordé sin escatimar mi monólogo de despedida. ¡Lo ví tan ridículamente hermoso ese día! Estaba entre cables y pieles hinchadas respirando como un pez deforme en un hábitat intolerable y aun así se le notaba cierta calma de estar yéndose. Sentí un canal de comunicación abriéndose entre su entrega a la muerte y mi entrega a la emoción. Lo sentí por los poros, por una especie de puente que dibujé en el aire directo a su cora, por la  energía que percibí en el cuerpo al proponerle este último momento juntxs. En ese contexto es que le prometí, como una ofrenda, algún día aprenderme un tema de Metallica-banda que escuchaba cuando pibe-en la guitarra electrica que me regaló.  

Hoy puedo decir que nunca me gustó tocar la guitarra.

Años después me encontré con un bajo y la promesa empezó a encontrar por dónde seguir.

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