Nunca nada
Nunca nada va a tener el 100 % de mí.
Si lo diera, no me daría el cuerpo para habitar todos los pliegues de inquietud que se me abren.
Es hermoso ver personas con el 100 % direccionado hacia un espacio o unos pocos espacios de vida. En general se lucen mucho, se vuelven exquisitxs, dignxs de ser apreciadxs en su obra.
Más lo mío no va por ahí, no crece de ese modo (cada tierra con sus mañas, ¿cierto?).
A mi deseo le sucede más bien que se ramifica: es casi una condición salir disparado, persiguiendo rayos de sol o superficies donde deslizarse.
Experimenta un buen rato por las líneas que dibuja, a veces muriendo y renaciendo en ellas, o bien agregando nuevas vidas.
Me parecería una elección poco atinada ir a contramano de la dirección que las plantas adoptan para relacionarse con su caudal.
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